(Gargantas del Darial)
Las llaves del Reino de Georgia
estaban seguras tras esta puerta firmemente enclavada en el Cáucaso.
Solo con reticencia acceden los primeros horizontes del mar Negroa
unirse a los últimos confines del Caspio a lo largo de un río
oprimido bajo rudos acantilados.
“Entonces el Cáucaso nos
recibió en su santuario.” Con este verso expresaba el gran poeta
ruso Pushkin su impresión al atravesar las célebres gargantas de
Darial, denominadas por Plinio “puertas caucásicas” . Por ahí
pasa la única carretera que atraviesa la cadena.. Saliendo de
Ordjonikidze, al norte de Tbilisi (Tiflis), se remonta el curso del
Terek, y enseguida se presenta la estrecha fisura, donde el río ha
tajado la cresta lateral. El desfiladero está rodeado de acantilados
de granito cuyas cimas se alzan a 1,400 m. Sobre el nivel del río.
La construcción en su flanco de la carretera militar de Georgia, a
fines del siglo XIX fue empresa ardua.
En el corazón de las
gargantas, el valle se ensancha ligeramente allí donde el Devdoraki,
que desciende del glaciar del mismo nombre, se une al Terek. Enfrente
sobre un espolón rocoso, se perfilan las ruinas del castillo de
Tamara, cuya reina, dice la leyenda, tan malvada como hermosa, atraía
con sus encantos a los viajeros para precipitarlos a las aguas
negruscas del Terek. El lecho del río está sembrado de enormes
bloques multiformes (como la piedra de Iermolov, a la entrada de las
gargantas) que atestiguan crecidas catastróficas. Un ejemplo
fue, en agosto de 1832, la colosal avalancha de témpanos procedentes
de los glaciares próximos, que duró ocho horas y creó un dique de
hielo de 100 metros de altura tras el cual se acumuló un lago.
Cuando la presión de las aguas provocó su ruptura, una enorme ola
destruyó la carretera y los fortines. Las aguas fangosas del Terek
manifiestan la existencia de numerosos glaciares, y hacen difícil la
utilización de la pequeña central hidroeléctrica construida a la
salida de las gargantas
Algunas resinosas, pinos y
epiceas se aferran a las laderas de este lugar desolado, donde, sin
embargo, la circulación es intensa todo el año, cuando está
abierto el puerto de la Cruz. Los viajeros pueden detenerse y soñar
con la reina Tamara en un mesoncillo construido cerca del fuerte de
Darial, durante mucho tiempo frontera entre Rusia y el Reino de
Georgia.
*Europa,
URSS.
*42º40’n.,
44º 40’e.
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Bibliografía:
-Gran Diccionario de Bellezas Naturales (Selecciones del Reader´s Digest)